



El viernes luego de de regresar de la Guajira, tomamos un taxi. Sí un taxi que nos llevó desde la ciudad de Riohacha hasta la ciudad de Valledupar en 3 horas. Este trayecto fue casi la mejor parte del viaje.. Ibamos en un taxi porque por ser viernes santo no conseguimos bus que nos llevara a Bucaramanga entonces no quedó otra que tomarnos el taxi pero eso no fue todo.. nos tocó compartir el transporte con una familia (esposa, con hijita en el regazo y el esposo). Muy simpático, yo por supuerto por las patas largas tuve que ir adelante. El chofer con el afan de llegar a tiempo a Valledupar de donde teníamos que tomar otro bus para Buca, le metía pata a todo lo que daba y el auto estaba destartalado hacía unos ruidos impresionantes y además olía a gasolina. En medio del trayecto paramos en un pueblito a cargar combustible... Parecía un pueblio fantasma, en cierto momento nos miramos con Paloma y sin decirlo pensamos "donde mier... nos vinimos a meter!" Pero los paisajes uan vez más hermosos, mezcla de valles y cerros. Finalmente tras una larga travesía llegamos a la terminal de Valledupar a las 8 pm con tanta suerte que el bus para Buca salía a las 8:30, nos vino de película! POr fin subimos al bus que nos llevó a Buca a donde llegamos a las 4:30 am. Ahí, nuevamente, sacamos la guia de Colombia que llevaba Palo y nos dirigimos a un hotelucho pro que esta vez estaba copado así que el taxista viendo nuestra cara de desesperación sumado al look de mochileras, amablemente nos sugirió un hotel. Allí fuimos a parar.. al HOtel SEvilla. Ubicado bien en el centro de Bucaramanga. Llegadas a nuestro destino descansamos unas horitas para recobrar las energías y a eso de las 10:30 am del sábado santo enfilamos para un pueblito que está como a media hora de Buca, llamado Girón. Este pueblito es super lindo porque es patrimonio cultural nacional ya que mantiene hasta hoy día su arquitectura colonial en todas las casas y callecitas de la ciudad. Una vez visitada Girón volvimos a Buca, recorrimos algunos shoppings, tomamos heladitos en "Creps" y por la noche salimos con mi amigo Mario quien amablemente pasó a retirarnos de nuestro hotel cinco estrellas (jajaja) para llevarnos a conocer la noche bumanguesa. Fuimos a una discoteca llamada mi país, súper linda para variar nos bailamos unos cuantos vallenatos (ya le estoy cachando lentamente la mano a ese baile) . Luego conocimos uno de los desayunaderos (que son muy comunes y tradicionales en Buca) de la ciudad llamado Tony. Ahí probé la arepa santanderiana hecha de maiz, riquísima. Lo que no pudimos probar fue las hormigas culonas.. Sí, allí hay una especie de hormigas de gran tamaño que se cocinan y saben como maní pero como ahora no es época de que salgan no hay muchas en el mercado. Al día siguiente, domingo, planeabamos el regreso a casa así que a eso del medio día enfilamos al terminal a comprar los tiquetes de regreso pero por supuesto que ya no encontramos nada si era final del feriado largo y todo el mundo regresaba a Bogotá. Nos tocó comprar unos boletos para una especie de Kia Vesta que nos trajo de regreso hasta Bogotá luego de 9 interminables horas que mis piernas casi no resisten. El trayecto de Buca a BOgotá es totalmente montañoso, total nueve horas de curvas cerradísimas pero con unos paisajes bellisimos. Ahí subo un videíto de la vista... Así culmina mi semana santa de descanso y viajes.. Que disfruten del video (ah la música de fondo la puso el chofer, no yo)

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