miércoles, 30 de julio de 2008

Missing Bogotá DC

Este es un post escrito sobre Colombia pero desde fuera de ella. Así es, estoy de nuevo en la tierra de los lapachos rosados, por dos semanas solamente, pero en Asunción del Paraguay. Crucé literalmente cielo y tierra para llegar e incluso mar, porque según el capitan de vuelo sobrevolamos el océano pacífico en un tramo del camino hasta llegar a Buenos Aires. Una desesperación desenfrenada me trajo desde que subí al avión hasta que llegué a la puerta de mi casa. Tanta locura inconciente solo me lleva a concluir que el ser humano es un inconformista perpetuo. Ya en parte, cuando estaba en Costa Rica - hace un mes atrás - y me encontraba a mí misma extrañando Bogotá, me había dado cuenta hasta cierto punto que mi vida hoy está en esa ciudad. Hoy, en mi propia casa, entre mis amigos, entre mi gente, en mi país querido, me siento por momentos una extraña, una "outsider" añorando la ciudad de cuyo clima me estaba quejando hasta hace poco. Siempre me costó adaptarme a los cambios, mis ritmos exageradamente parsimoniosos y mi excesiva timidez no me hacen las cosas mas fáciles pero esto que me pasa ahora es una verdadera revelación. ¿Cómo se puede estar constantemente en dos lugares a la vez?

"Aturdido por dos nostalgias enfrentadas como dos espejos, perdió su maravilloso sentido de la irrealidad..." 100 años de soledad. Gabriel García Márquez

sábado, 19 de julio de 2008

Pequeños detalles de Bogotá. Siempre fría, verde, impersonal, agitada...LINDA!

Hace dos fines de semana que vamos con Zulma (una amiga caleña - de Cali, sur occidente del país-) a un bar llamado Irish Pub. Este no tuvo la osadía de llamarse directamente Kilnenny pero es de la misma temática que el que está ubicado en el Carmelita´s Centre de Asunción. Una decoración hermosa y buen brit pop hacen del bar un lugar ameno donde la música no es tan estridente como para impedirte conversar pero tampoco lo es tan baja como para no deleitarte con su discurrir. Alli sirven las cervezas artesanales fabricadas en el BBC (Bogotá Beer Company). El sábado pasado pedimos una "Monserrate", cerveza roja. Esta vez nos tocó probar la "Chapinero" cerveza negra, un poco más pesada y seguramente con unos grados mas de alcohol. En honor al barrio que habitamos - Chapinero Alto - probamos la cerveza que lleva su nombre, acompañada de unos taquitos mexicanos con bastante picante. Casi me olvidaba, las cervezas siempre las pedimos "micheladas" es decir con sal y limon en los bordes del vaso, ¡una delicia!. Rodeadas por unos "costeños" - gente oriunda de la costa caribe colombiana- que estaban ubicados en las mesas contiguas a la nuestra, nos divertimos mucho conversando de variados temas y sobretodo poniendo bastante atención al acento que esta gente ostenta. Suenan casi como todos los caribeños, reemplazando las eles por las erres y utilizando términos peculiares además de hablar en un tono muy alto de voz. Luego de degustar la cerveza del barrio me tiré nuevamente por la que hace alusión al cerro que una vez casi me deja sin respirar al subir - la Monserrate, roja- .
Pasamos allá luego de ir a "Pradera", zona del sur occidente de Bogotá donde se encuentran las diferentes tiendas de outlets de marcas renombradas, hasta donde yo quería llegar para comprar unos regalos para mis sobrinos. Ah claro, el trayecto a La Pradera no fue nada parecido a un vislumbrar de paisajes verdes y armoniosos como su nombre lo inspira. Más bien, nos tocó ir hasta allá en Transmilenio, orgullo del sistema de transporte bogotano, mejor conocido como Transmilleno por la afluencia de usuarios que a todas horas lo agobia. Claro, esta no era la excepción y fuimos en uno que hizo todo el honor al merecido apodo, llevándome casi todo el trayecto - de pie por supuesto - a un ser humano que exhalaba un vaho de alcohol terrible y no hacía más que apoyar su humanidad en mi cuerpo que, a diferencia del suyo, sí podía equilibrarse. Bueno, finalmente el ebrio se bajó en unas estaciones anteriores a nuestro destino así que me permitió por lo menos seguir hasta el mio, medianamente en paz. Una vez llegadas a nuestro destino, comprar los presentes para los enanos, nos regresamos, en TransmiLLENO claro, hasta la parada de "Héroes", la más cercana a la zona T de la ciudad de Bogotá. Esta llamada zona T, donde está el Irish Pub, es una de las más lindas de la capital, llena de restaurantes, pubs, discotecas y centros comerciales la mayoría con una decoración minimalista, según mi humilde entender sobre el tema, y bien ordenados. Los locales, que no son pocos, cuidan de la comodidad de los clientes dentro de ellos y nunca dejan ingresar mayor número de personas de lo que el recinto puede albergar. Así pues uno siempre tiene un lugar cómodo y confortable dentro y se evita los molestos empujones y roces, normales cuando el lugar está lleno, situación tan común en los bares asuncenos. Como les decía mas arriba, nos deleitamos con unas micheladas de monserrate y chapinero bien frías y luego regresamos a la casa.
Ahora, siendo casi las dos de la mañana mientras escucho "Tu amor me hace bien" - salsita romántica de Marc Anthony - me encuentro en mi habitáculo de tres por dos que es mi "lugar en el mundo", en este mundo reducido a la ciudad de Bogotá, Colombia. Lugar del planeta que voy conociendo de a poco y de cuyos hombres, mujeres y costumbres me "enamoro" más a medida que pasan los días. Seguramente este tiempo se me hace corto, se me escurre entre las manos. Hoy veo la fecha final tan cercana, tan apremiante que ya no se si voy a poder disfrutar de todo lo que esta hermosísima tierra tiene para ofrecerme. Sólo sé que este país me abrió muchas puertas, demasiadas alomejor... las del realismo mágico, las de Fernando González Ochoa (de quien estoy perdidamente enamorada últimamente, por dios qué maestro!creo que destronó a Oscar W.) las de la salsa, el vallenato, los patacones, los hojaldres de bocadillo, las de las duras teorias del derecho penal siempre tan abstractas y distantes de la realidad, la de las buenas clases magistrales y sus debates, las del silencio ensordecedor de mi soledad, la de las dudas internas, las del descubrimiento interior, la de los amores fugaces, las de la valoración de las cosas que siempre estuvieron ahí y que ahora, por estar distantes, resultan mas apreciadas que nunca. Gracias Bogotá, Colombia por abrirme estas puertas al mundo, a mi mundo. Siento que todavía me queda mucho por recorrer en este camino, demasiado, pero lo bueno es que estoy dando mis primeros pasos. Hacia donde? No sé. Probablemente nunca se llegue a algún destino cierto, la vida hasta ahora en lo poco que viví me enseñó que lo mejor se vive en el trayecto no en el llegar. Sigo buscando, siempre. Que estas puertas nunca se cierren!

miércoles, 16 de julio de 2008

Saying goodbye


Hoy se fue Palo, mi amiguita mexicana. Regresó a su país tras terminar sus clases en la Universidad Javeriana (hace casi un mes), aprender a bailar vallenato, conocer la realidad del conflicto colombiano, recibir a su familia de visita en Colombia y mostrarles los atractivos turísticos de Bogotá, alrededores y la costa caribe. La semana pasada tuve la oportunidad de conocer a su familia. Un grupo de personas encantadoras desde la mamá - la jefa indiscutida del hogar - pasando por sus hermanos Paulina y Félix, y terminando con el papá . Todos vinculados al ámbito del derecho, menos Félix, obviamente nos pusimos a hablar de las penurias de la justicia en nuestros países latinoamericanos. Tras una serie de "piscos", no les comenté pero fuimos a un bar peruano, ya estabamos todos pasando de temas tan antagónicos como la hambruna sudamericana a los bailes y músicas folklóricas típicas de México y Paraguay.
Luego de cinco meses de recorrer varios puntos del país y compartir muchos momentos juntas la hora del desapego llegó. Me imaginé una despedida más difícil pero no fue así. No puedo decir que este tipo de amistades, tan efímeras por decirlo de alguna manera, perduren en el tiempo. De todas maneras me siento feliz por haberme cruzado con esta chica con quien compartí lindos y divertidos momentos durante mi estadía en Colombia. Saludos Palomita, ojalá nos volvamos a ver!

martes, 15 de julio de 2008

Invitación

Les invito a todos los amables y constantes lectores de este espacio, aunque sé son poquísimos, a que lean el blog de Yoani Sánchez cuyo link les aparece al darle click al nombre (para los que no son tan duchos en la navegación cibernética). Ella es cubana, y escribe en breves posts sobre la realidad de su país y de su gente, pero lo más increíble de todo es que lo hace desde Cuba y firmando sus textos con su nombre y apellido osea, dando la cara, incluso poniendo su fotografía. Ya se ganó un premio Ortega y Gasset por su labor periodística a través de la red. Pero claro, no le dejaron ir a España a recibir el premio. Aún así y a pesar de todas las amenazas anónimas que recibe a diario y las dificultades por las que atraviesa para poder subir sus artículos (téngase en cuenta que los cubanos tienen un acceso muy restringido a internet, es casi un lujo pagarlo, el servicio es lentísimo, entre otras cosas) ella sigue con su labor. De verdad esta mujer me despertó una admiración como pocas. Seguramente por detrás de mi mamá y mi abuela, cuyas historias personales son también dignas de admiración, se acerca esta chica. Y bueno, quería compartir esto también con ustedes. Me gusta la ironía sutil y a veces la directa recriminación de sus notas. Son fantásticas. Algunos posts llegan a tener hasta 4000 comentarios! Lo más irónico de todo, trataron de silenciarle por todos los medios pero fue ahí cuando más gente comenzó a hacerse eco de su espacio tanto dentro, como fuera de la isla.
Sólo puedo tratar de hacer correr su voz, aunque sea por este blog que seguramente no es tan popular como el de ella, pero bueno, algo es algo... o no? Si pueden, hagan lo mismo. De alguna manera, SIEMPRE se puede ayudar.

Un poco de bla bla bla para el que tenga ganas de leer

Un amigo mío, el único fan de estas líneas que suelo escribir, me dijo hace poco: "No escribís mas en tu blog, le tenés abandonado". Yo le contesté que no tenía nada interesante que escribir y que, cuando no hay algo bueno que decir es mejor callarse.
Si bien es cierto este blog fue creado, como su nombre lo dice, para reseñar o comentar mis vivencias en este hermoso país llamado Colombia, hoy no voy a escribir esclusivamente sobre el.
Acostumbro a estar informada - o desinformada - a través de los medios de comunicación nacionales en sus páginas web, de lo que sucede en Paraguay. No obstante llevar acá una vida maravillosa, estar practicamente adaptada al ritmo de vida de esta ciudad, incluso a su clima, gustar de mi "rutina" diaria y el ambiente que me rodea, es inevitable que uno piense en su terruño cuando está lejos de él.
Así, buscando saber qué pasa allá, seguí hace poco la polémica por el nombramiento de un antiguo personaje del régimen stronista, al cargo de rector de la nada más y nada menos que la Universidad Católica de Asunción. Asi también, un tiempo antes, seguí con mucha emoción la victoria de un candidato opositor a la presidencia de la república que finalmente, luego de 60 años, destronó al partido colorado. Posteriormente a esa victoria de resonancia mundial - acá, en Costa Rica y en Panamá la gente me hablaba del tema cuando les contaba mi nacionalidad- se presentó una serie de roces - no llegaron a ser tales pero todo apunta a eso en un futuro cercano - entre el presidente electo por un lado y el vicepresidente y "su gente" por el otro. Todo a raíz de la repartija de "cargos" o puestos de confian$a. Esta serie de dimes y diretes, sobre todo mediático, me da la sensación de que todo se asemeja mucho a un discurso repetido o por lo menos a una película que siento que ya ví antes. Es como una especie de deja vú. No podria decir, acá en la distancia, que es un sentir generalizado pero sí puedo afirmar que esta victoria que tanto festejamos, incluso yo a miles de kilómetros del Panteón de los Héroes, comienza a tener sus primeros sinsabores. Espero que este sueño no se convierta en una pesadilla, como me sucedió una vez, un par de días después de que me robaran el auto. Soñé que "el merce" estaba estacionado en el patio de mi casa donde acostumbraba dejarlo. Mi sueño parecía tan real que verdaderamente sentí una felicidad que me embargaba al ver el auto en su lugar, como siempre. Sin embargo, mientras iba acercándome al vehículo - que por cierto tenía también un gran valor sentimental para mi - éste iba disminuyendo su tamaño de manera que no podía llegar a alcanzarlo por mas que me esforzara. Naturalmente llegó un punto en que, estando yo bien cerca, éste sencillamente se desvaneció y desapareció, como una burbuja de jabón que explota en el aire. La sensación de desazón y desilusión fue tal, que creo fue la peor pesadilla que haya tenido en toda mi vida. Lloré más al levantarme de ese sueño que lo que había llorado cuando me percaté del robo. En fin, lo que quiero decir nomás es que espero y más que nada anhelo, con cierta inocencia seguramente, que este sueño que hoy nos toca vivir a todos los paraguayos, no se convierta en una pesadilla. Como un periodista dijo hace poco "el optimismo suele ser la antesala de la frustración". Que no sea ese nuestro caso. Cruzo los dedos...