Hace dos fines de semana que vamos con Zulma (una amiga caleña - de Cali, sur occidente del país-) a un bar llamado Irish Pub. Este no tuvo la osadía de llamarse directamente Kilnenny pero es de la misma temática que el que está ubicado en el Carmelita´s Centre de Asunción. Una decoración hermosa y buen brit pop hacen del bar un lugar ameno donde la música no es tan estridente como para impedirte conversar pero tampoco lo es tan baja como para no deleitarte con su discurrir. Alli sirven las cervezas artesanales fabricadas en el BBC (Bogotá Beer Company). El sábado pasado pedimos una "Monserrate", cerveza roja. Esta vez nos tocó probar la "Chapinero" cerveza negra, un poco más pesada y seguramente con unos grados mas de alcohol. En honor al barrio que habitamos - Chapinero Alto - probamos la cerveza que lleva su nombre, acompañada de unos taquitos mexicanos con bastante picante. Casi me olvidaba, las cervezas siempre las pedimos "micheladas" es decir con sal y limon en los bordes del vaso, ¡una delicia!. Rodeadas por unos "costeños" - gente oriunda de la costa caribe colombiana- que estaban ubicados en las mesas contiguas a la nuestra, nos divertimos mucho conversando de variados temas y sobretodo poniendo bastante atención al acento que esta gente ostenta. Suenan casi como todos los caribeños, reemplazando las eles por las erres y utilizando términos peculiares además de hablar en un tono muy alto de voz. Luego de degustar la cerveza del barrio me tiré nuevamente por la que hace alusión al cerro que una vez casi me deja sin respirar al subir - la Monserrate, roja- .
Pasamos allá luego de ir a "Pradera", zona del sur occidente de Bogotá donde se encuentran las diferentes tiendas de outlets de marcas renombradas, hasta donde yo quería llegar para comprar unos regalos para mis sobrinos. Ah claro, el trayecto a La Pradera no fue nada parecido a un vislumbrar de paisajes verdes y armoniosos como su nombre lo inspira. Más bien, nos tocó ir hasta allá en Transmilenio, orgullo del sistema de transporte bogotano, mejor conocido como Transmilleno por la afluencia de usuarios que a todas horas lo agobia. Claro, esta no era la excepción y fuimos en uno que hizo todo el honor al merecido apodo, llevándome casi todo el trayecto - de pie por supuesto - a un ser humano que exhalaba un vaho de alcohol terrible y no hacía más que apoyar su humanidad en mi cuerpo que, a diferencia del suyo, sí podía equilibrarse. Bueno, finalmente el ebrio se bajó en unas estaciones anteriores a nuestro destino así que me permitió por lo menos seguir hasta el mio, medianamente en paz. Una vez llegadas a nuestro destino, comprar los presentes para los enanos, nos regresamos, en TransmiLLENO claro, hasta la parada de "Héroes", la más cercana a la zona T de la ciudad de Bogotá. Esta llamada zona T, donde está el Irish Pub, es una de las más lindas de la capital, llena de restaurantes, pubs, discotecas y centros comerciales la mayoría con una decoración minimalista, según mi humilde entender sobre el tema, y bien ordenados. Los locales, que no son pocos, cuidan de la comodidad de los clientes dentro de ellos y nunca dejan ingresar mayor número de personas de lo que el recinto puede albergar. Así pues uno siempre tiene un lugar cómodo y confortable dentro y se evita los molestos empujones y roces, normales cuando el lugar está lleno, situación tan común en los bares asuncenos. Como les decía mas arriba, nos deleitamos con unas micheladas de monserrate y chapinero bien frías y luego regresamos a la casa.
Ahora, siendo casi las dos de la mañana mientras escucho "Tu amor me hace bien" - salsita romántica de Marc Anthony - me encuentro en mi habitáculo de tres por dos que es mi "lugar en el mundo", en este mundo reducido a la ciudad de Bogotá, Colombia. Lugar del planeta que voy conociendo de a poco y de cuyos hombres, mujeres y costumbres me "enamoro" más a medida que pasan los días. Seguramente este tiempo se me hace corto, se me escurre entre las manos. Hoy veo la fecha final tan cercana, tan apremiante que ya no se si voy a poder disfrutar de todo lo que esta hermosísima tierra tiene para ofrecerme. Sólo sé que este país me abrió muchas puertas, demasiadas alomejor... las del realismo mágico, las de Fernando González Ochoa (de quien estoy perdidamente enamorada últimamente, por dios qué maestro!creo que destronó a Oscar W.) las de la salsa, el vallenato, los patacones, los hojaldres de bocadillo, las de las duras teorias del derecho penal siempre tan abstractas y distantes de la realidad, la de las buenas clases magistrales y sus debates, las del silencio ensordecedor de mi soledad, la de las dudas internas, las del descubrimiento interior, la de los amores fugaces, las de la valoración de las cosas que siempre estuvieron ahí y que ahora, por estar distantes, resultan mas apreciadas que nunca. Gracias Bogotá, Colombia por abrirme estas puertas al mundo, a mi mundo. Siento que todavía me queda mucho por recorrer en este camino, demasiado, pero lo bueno es que estoy dando mis primeros pasos. Hacia donde? No sé. Probablemente nunca se llegue a algún destino cierto, la vida hasta ahora en lo poco que viví me enseñó que lo mejor se vive en el trayecto no en el llegar. Sigo buscando, siempre. Que estas puertas nunca se cierren!
Pasamos allá luego de ir a "Pradera", zona del sur occidente de Bogotá donde se encuentran las diferentes tiendas de outlets de marcas renombradas, hasta donde yo quería llegar para comprar unos regalos para mis sobrinos. Ah claro, el trayecto a La Pradera no fue nada parecido a un vislumbrar de paisajes verdes y armoniosos como su nombre lo inspira. Más bien, nos tocó ir hasta allá en Transmilenio, orgullo del sistema de transporte bogotano, mejor conocido como Transmilleno por la afluencia de usuarios que a todas horas lo agobia. Claro, esta no era la excepción y fuimos en uno que hizo todo el honor al merecido apodo, llevándome casi todo el trayecto - de pie por supuesto - a un ser humano que exhalaba un vaho de alcohol terrible y no hacía más que apoyar su humanidad en mi cuerpo que, a diferencia del suyo, sí podía equilibrarse. Bueno, finalmente el ebrio se bajó en unas estaciones anteriores a nuestro destino así que me permitió por lo menos seguir hasta el mio, medianamente en paz. Una vez llegadas a nuestro destino, comprar los presentes para los enanos, nos regresamos, en TransmiLLENO claro, hasta la parada de "Héroes", la más cercana a la zona T de la ciudad de Bogotá. Esta llamada zona T, donde está el Irish Pub, es una de las más lindas de la capital, llena de restaurantes, pubs, discotecas y centros comerciales la mayoría con una decoración minimalista, según mi humilde entender sobre el tema, y bien ordenados. Los locales, que no son pocos, cuidan de la comodidad de los clientes dentro de ellos y nunca dejan ingresar mayor número de personas de lo que el recinto puede albergar. Así pues uno siempre tiene un lugar cómodo y confortable dentro y se evita los molestos empujones y roces, normales cuando el lugar está lleno, situación tan común en los bares asuncenos. Como les decía mas arriba, nos deleitamos con unas micheladas de monserrate y chapinero bien frías y luego regresamos a la casa.
Ahora, siendo casi las dos de la mañana mientras escucho "Tu amor me hace bien" - salsita romántica de Marc Anthony - me encuentro en mi habitáculo de tres por dos que es mi "lugar en el mundo", en este mundo reducido a la ciudad de Bogotá, Colombia. Lugar del planeta que voy conociendo de a poco y de cuyos hombres, mujeres y costumbres me "enamoro" más a medida que pasan los días. Seguramente este tiempo se me hace corto, se me escurre entre las manos. Hoy veo la fecha final tan cercana, tan apremiante que ya no se si voy a poder disfrutar de todo lo que esta hermosísima tierra tiene para ofrecerme. Sólo sé que este país me abrió muchas puertas, demasiadas alomejor... las del realismo mágico, las de Fernando González Ochoa (de quien estoy perdidamente enamorada últimamente, por dios qué maestro!creo que destronó a Oscar W.) las de la salsa, el vallenato, los patacones, los hojaldres de bocadillo, las de las duras teorias del derecho penal siempre tan abstractas y distantes de la realidad, la de las buenas clases magistrales y sus debates, las del silencio ensordecedor de mi soledad, la de las dudas internas, las del descubrimiento interior, la de los amores fugaces, las de la valoración de las cosas que siempre estuvieron ahí y que ahora, por estar distantes, resultan mas apreciadas que nunca. Gracias Bogotá, Colombia por abrirme estas puertas al mundo, a mi mundo. Siento que todavía me queda mucho por recorrer en este camino, demasiado, pero lo bueno es que estoy dando mis primeros pasos. Hacia donde? No sé. Probablemente nunca se llegue a algún destino cierto, la vida hasta ahora en lo poco que viví me enseñó que lo mejor se vive en el trayecto no en el llegar. Sigo buscando, siempre. Que estas puertas nunca se cierren!

1 comentario:
Amiga como hago para enviarte un mail desde tu blog, bueno te escribo aca me imagino que revisas tb. Te cuento que vas a ser tia! Deja de ser ingrata y escribime deves en cuando si queres mas detalles. Besitos. Grethel
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