Este es un post escrito sobre Colombia pero desde fuera de ella. Así es, estoy de nuevo en la tierra de los lapachos rosados, por dos semanas solamente, pero en Asunción del Paraguay. Crucé literalmente cielo y tierra para llegar e incluso mar, porque según el capitan de vuelo sobrevolamos el océano pacífico en un tramo del camino hasta llegar a Buenos Aires. Una desesperación desenfrenada me trajo desde que subí al avión hasta que llegué a la puerta de mi casa. Tanta locura inconciente solo me lleva a concluir que el ser humano es un inconformista perpetuo. Ya en parte, cuando estaba en Costa Rica - hace un mes atrás - y me encontraba a mí misma extrañando Bogotá, me había dado cuenta hasta cierto punto que mi vida hoy está en esa ciudad. Hoy, en mi propia casa, entre mis amigos, entre mi gente, en mi país querido, me siento por momentos una extraña, una "outsider" añorando la ciudad de cuyo clima me estaba quejando hasta hace poco. Siempre me costó adaptarme a los cambios, mis ritmos exageradamente parsimoniosos y mi excesiva timidez no me hacen las cosas mas fáciles pero esto que me pasa ahora es una verdadera revelación. ¿Cómo se puede estar constantemente en dos lugares a la vez?
"Aturdido por dos nostalgias enfrentadas como dos espejos, perdió su maravilloso sentido de la irrealidad..." 100 años de soledad. Gabriel García Márquez
"Aturdido por dos nostalgias enfrentadas como dos espejos, perdió su maravilloso sentido de la irrealidad..." 100 años de soledad. Gabriel García Márquez

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